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¿DIOS EXISTE?

Woody Allen, en Hannah y sus hermanas, viste la piel de un hipocondríaco, que tras sufrir una leve sordera en uno de sus oídos, comienza a tejer en el imaginario que se trata de un tumor en el cerebro. Una vez realizados todos los estudios médicos se da cuenta que eran invenciones suyas, que está sano. Pero su saludable bienestar físico no lo conforma, y de forma inmediata, al salir de la clínica con los estudios en la mano y estar festejando, se da cuenta que, en realidad, ha alargado su vida, pero que, al fin de cuentas, todos moriremos algún día. Y la no-existencia lo lleva a recorrer distintos centros religiosos con la esperanza de creer en algo para poder eliminar su temor a la no-vida. A continuación algunos diálogos de esa situación.

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(El personaje de Woody Allen se acerca a una iglesia para declararle al cura que quiere pasar a formar parte de la religión católica.)
Cura: bien, diga, ¿por qué quiere usted convertirse al catolicismo?
Woody: bueno, porque tengo que poder creer en algo, porque sino la vida carece por completo de sentido.
Cura: lo comprendo pero, ¿qué es lo que lo llevó a usted a decidirse por la fe católica?
Woody: bueno, sabe, en primer lugar porque es una religión muy hermosa, y es una religión sólida, está muy bien estructurada. Quisiera entrar en la facción que milita a favor de la religión en las escuelas y contra la nuclearización.
Cura: o sea que, de momento, usted no cree en Dios.
Woody: no, pero deseo creer. Estoy dispuesto a hacer lo que sea. Necesito una prueba, ¡una prueba definitiva! ¿No comprende? Si no puedo creer en Dios, no creo que valga la pena seguir viviendo.
Cura: eso significa que tendrá que dar un gran salto.
Woody: sí, pero, ¿puede usted ayudarme?

(Siguiente escena, Woody Allen se encuentra con sus padres para comentarles todo lo que le está pasando.)
Madre: ¡por qué, o dios mío!
Woody: no entiendo, creí que se alegrarían mucho.
Padre: ¿cómo nos vamos a alegrar?
Woody: yo no había pensado en Dios en mi vida, ahora pienso seriamente en él.
Padre: pero, ¿el catolicismo por qué? ¡no es la religión de tu pueblo!
Woody: porque desde el principio no asimilé bien nuestra religión y ¡necesito un cambio total mi vida!
Padre: ¡no me digas que vas a creer en Jesucristo!
Woody: se que te va a parecer muy raro pero ¡lo voy a intentar!
Padre: ¡te hemos criado en la religión judía!
Woody: ¡da lo mismo que haya nacido judío! Tengo la edad suficiente como para tomar una decisión.
Padre: pero, ¿por qué Jesucristo? ¿por qué no te hiciste, por ejemplo, budista?
Woody: ¡budista! es una cultura totalmente ajena. Mirá, tu estás mayor ya. ¿No tienes miedo de morirte?
Padre: ¿por qué voy a tener miedo?
Woody: ¡porque dejarás de existir!
Padre: ¿y qué?
Woody: ¿esa idea no te aterra?
Padre: ¿quién piensa en esas tonterías? ¡ahora estoy vivo, cuando esté muerto estaré muerto!
Woody: no entiendo, ¿no tienes miedo?
Padre: ¿de qué? ¡estaré inconsciente!
Woody: sí, lo sé, pero ¿eso no es dejar de existir…?
Padre: ¿y cómo sabemos que dejaremos de existir?
Woody: las perspectivas no son muy prometedoras
Padre: ¿quién sabe lo que habrá después? ¡yo qué sé si estaré inconsciente o no! ¡ya lo sabré entonces! No pienso preocuparme por lo que sucederá cuando esté inconsciente.
Madre: ¡claro que existe Dios, idiota! ¿tú no crees en Dios?
Woody: pero si existe Dios, ¿por qué hay entonces tanta maldad en el mundo? ¿por qué, todavía más sencillo, pudieron existir los nazis?
Madre: (al padre) explícaselo
Padre: ¡cómo voy a saber por qué existieron si ni siquiera sé cómo funciona el abrelatas!

(Escena final de la película, en donde Woody Allen relata el haber logrado superar su temor.)
Un día, hace cosa de un mes, por fin toqué fondo. Simplemente llegué a la conclusión de que no quería seguir viviendo en un universo sin un dios. Bien, resulta que tengo un rifle, y lo cargué, ¿puedes creer? Lo cargué, lo apunté a la frente, y recuerdo que pensé en ese momento “me voy a matar”. Luego pensé “¿y si estoy equivocado? ¿qué pasa si realmente hay un dios? Nadie lo sabe seguro”. Pero luego pensé “la palabra quizás no me basta, quiero tener seguridad o no quiero nada”. Oía con claridad el tic tac del reloj, yo estaba ahí, quieto, con el rifle apuntándome a la frente, dudando si disparar o no. De repente, el rifle se me disparó.
Estaba tan tenso que mi dedo había apretado el gatillo sin que me diera cuenta, sudaba tanto que el rifle resbaló de mi frente y por esa razón no me maté.
De pronto, los vecinos llamaban a la puerta… Y todo era confusión. Entonces me fui corriendo a la puerta. No sabía qué decir. Estaba avergonzado. ¡Y la mente me iba a mil por hora! Y sólo sabía una cosa: que tenía que salir de mi casa, que tenía que salir al aire libre y despejar la cabeza. Recuerdo con mucha claridad que fui paseando por las calles. Anduve y anduve… No sé lo qué pasaba por mi mente, todo me parecía tan violento e irreal. Continué paseando mucho tiempo por el lado noroeste de la ciudad, y supongo que pasaron horas; los pies me dolían, la cabeza me estallaba y necesitaba sentarme. Así que entré en un cine. Ni siquiera sabía que película ponían. Pero me hacía falta un momento de tranquilidad para recomponer mis pensamientos, obrar con lógica y volver a contemplar el mundo desde una perspectiva razonable.
Fui arriba, al anfiteatro, y me senté. Recuerdo que habían puesto una película que había visto muchas veces en mi vida, durante mi infancia, y que siempre me había gustado muchísimo.
Bueno, pues ahí estaba yo, viendo a aquella gente en la pantalla. La película comenzó a interesarme, y entonces comencé a pensar una cosa: ¿cómo se te ocurre matarte? ¿no te parece una estupidez? ¿no lo comprendes? Fíjate en toda esa gente que está ahí arriba, en la película, tienen mucha gracia e, incluso, aunque lo peor sea cierto… ¿qué pasa si no existe un dios y nosotros vivimos una sola vez y se acabó? ¿no te interesa esa experiencia?
Entonces me dije, ¡qué importa! ¡no todo es malo!. Y pensé para mis adentros: ¿por qué no dejo de destrozar mi vida buscando respuestas que jamás voy a encontrar y me dedico a disfrutarla mientras dure? Y después… ¿quién sabe? Quiero decir, quizá existe algo. Nadie lo sabe seguro. La palabra “quizá” es un perchero muy débil para colgar toda una vida, pero es el único que tenemos.
Luego, me acomodé en la butaca y, realmente, empecé a pasarla bien.

~ por laglorybox en Enero 31, 2008.

Una respuesta to “¿DIOS EXISTE?”

  1. x eso soy agnostico!!!!!

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